Cerrado por huelga de hambre

La burocracia puede resultar tediosa, hasta el punto de llevar a un ciudadano a declararse en huelga de hambre para que la letra impresa se transforme en hechos. Desiderio Guardiola, propietario de un locutorio en C/ Ramón y Cajal, está a punto de terminar su segundo día en huelga de hambre.

El día 2 de junio de 2007 se publicó en el Boletín Oficial de la Región de Murcia (BORM), la Ordenanza municipal reguladora de locutorios públicos telefónicos, dando un plazo de 1 año a los locales para adaptarse a la normativa.

A fecha de hoy, Desiderio asegura que su local es el único, de la veintena que hay en Jumilla, que se ha adaptado. Asegura que ha tenido que realizar una inversión cercana a los 200.000 euros, ya que tuvo que comprar un local nuevo más grande, dotarlo de aseos separados para hombres y mujeres, adaptar las escaleras con acceso a minusválidos, entre otras reformas.

"Yo siempre he intentado cumplir con la normativa, estando o no de acuerdo con la misma", afirma. Y añade que, a pesar de haber realizado todos los cambios antes de cumplirse el plazo, el Ayuntamiento le concedió la nueva licencia el día 15 de junio de 2009. Además, explica que ha hecho frente a la inversión gracias a préstamos bancarios y la ayuda familiar.

"Siempre pensando en que los demás locales que hay en la localidad, que son más de 20, tendrían que hacer lo mismo, que no todos harían esta inversión, que con este cambio podríamos darles a nuestros clientes mayor comodidad y servicio, y que nos podría dar mayor rentabilidad para el pago de esta inversión realizada", relata.

Pero la realidad no es esa, asegura que es el único local que ha realizado los cambios y que, además, el Ayuntamiento está permitiendo que otros locutorios establecidos después de esta normativa sigan abiertos tras casi un año, a pesar de sus "constantes denuncias y comunicaciones sobre esta situación". Por otro lado, también reclama que se cierre otro locutorio instalado después que el suyo a menos de 350 metros de su negocio, tal y como refleja la normativa, asegura.

"Todo esto nos ha llevado a una situación muy crítica y ruinosa por no poder hacer frente al pago de los proveedores y prestamos que realizamos para esta inversión, ya que los demás negocios de este tipo no han tenido que hacer esta inversión y el Ayuntamiento y las autoridades municipales responsables no han puesto los medios para hacer cumplir esta normativa", explica.

Por último, asegura que su último escrito fue el remitido al alcalde, Francisco Abellán, el pasado 3 de marzo. "Como última medida desesperada y de presión le indiqué que desde el lunes siguiente iniciaría una huelga de hambre, situación en la que me encuentro actualmente y ni siquiera he recibido comunicación o llamada alguna de intentar solucionar y preocuparse de este problema".

El Ayuntamiento anuncia actuaciones "de forma inmediata"

Al ser preguntados por la situación de este ciudadano, fuentes del Ayuntamiento de Jumilla han comunicado esta misma tarde que, atendiendo a la petición de este propietario de locutorio, y a propuesta del Alcalde, en la última Junta Local se adoptó el acuerdo de constituir una comisión integrada por el técnico responsable de Actividades, un técnico del Departamento de Obras y un policía responsable de esta área.

El fin es que, de forma inmediata, se proceda a un control de todos los locutorios de Jumilla, a fin de tomar medidas "y el que no cumpla con la normativa que se cierre". En este sentido, recuerdan que "ya ha pasado un tiempo más que prudencial desde la puesta en marcha de la Ordenanza de Locutorios y se ha dado suficiente plazo a los propietarios".

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